Requisitos para saltar en Paracaidas

Únicamente se necesita estar en buena forma física y mental, y no haber consumido medicamentos que pudieran afectar al comportamiento normal de cada uno.

También se debe tener en cuenta episodios pasados de problemas cardiacos, si se ha donado sangre recientemente o si se ha realizado submarinismo con botella. En cualquiera de estos casos se deberá informar al monitor del curso para que tome las medidas oportunas y decida si es el momento indicado para realizar el salto o no.

Exceptuando los problemas cardiacos, si se espera un par de días entre actividad y actividad, podrá realizar los saltos en perfectas condiciones y disfrutar de una experiencia única en la vida.

La edad mínima para saltar son 16 años. Los menores de edad deben hacerlo con autorización paterna conformada por la entidad bancaria.

 

El paracaidista vuela con su cuerpo con la ayuda de la fuerza de la gravedad y de las fuerzas aerodinámicas. Moviendo los brazos o las piernas puede realizar figuras y formaciones en el aire durante la caída. Cuando los paracaidistas aprendieron a controlar sus cuerpos en caída libre, se añadió una prueba con el mismo nombre, en la que los competidores realizan series de maniobras acrobáticas antes de alcanzar la altitud de apertura del paracaídas. En la forma más popular de competición, equipos de saltadores de caída libre forman figuras geométricas predeterminadas en un tiempo permitido. Más de treinta países participan en los Campeonatos del Mundo que se celebran cada dos años.

Los paracaidistas modernos se tiran en caída libre desde unos 3.700 m de altitud hasta que llegan a unos 760 m del suelo, momento en el que despliegan sus paracaídas; durante la caída libre ejecutan maniobras controlando la posición del cuerpo.
El uso de paracaídas direccionables que permiten aterrizajes suaves y precisos ha incrementado notablemente la popularidad del deporte. Debido a que se trata de una actividad de alto riesgo, los paracaidistas deben adoptar diversas medidas de seguridad.

Cada paracaidista lleva obligatoriamente dos paracaídas: uno principal y uno de reserva de menor tamaño. Antes de desplegar el de reserva, es necesario desprenderse del paracaídas principal para evitar que existan interferencias y debe hacerse antes de alcanzar los 700 m. Para ello, todos los paracaídas poseen un sistema de tres anillas que permite separar el principal del arnés, simplemente tirando de una almohadilla, denominada liberador, que se puede coger de unos cables de teflón, siempre de color amarillo, y cuya extracción provoca el desprendimiento del paracaídas principal mal abierto. Es obligatorio además del paracaídas de reserva, un sistema de activación automática que permita abrir el paracaídas una vez alcanzada cierta altura.

Una vez al año, es obligatorio desplegar y volver a plegar el paracaídas de reserva para garantizar que siempre se encuentra en perfecto estado. Todas estas labores deben realizarse por personal cualificado, dada las serias implicaciones que tienen sobre la seguridad. Se recomienda además el uso de casco, gafas, altímetro y sistema de apertura automática de emergencia. Una vez abierto el paracaídas el paracaidista puede alterar tanto la velocidad como el descenso.

Se utilizan paracaídas de formas rectangulares que están hechos con una superficie doble que se infla y toma una forma similar al ala de un avión, permitiendo un alto grado de maniobrabilidad y un descenso lento. Operando las mandos de control que van conectadas a los bordes de salida de la campana que forma el tejido.